Venezuela’s Hugo Chávez and his U.S. business partners | Los Socios de Hugo Chávez en Estados Unidos

March 3, 2013 11:20 am0 commentsViews: 66

BY OTTO REICH AND EZEQUIEL VAZQUEZ-GER | THE MIAMI HERALD

photo (2)Venezuela is immersed in a political and economic tragedy of catastrophic proportions. As a result of Hugo Chávez’s “21st Century Socialism,” food and other essentials are increasingly scarce, while violence and crime rise exponentially.

The country’s top rulers include people designated as “drug kingpins” by the U.S. Treasury Department, as well as civilians and military officers more interested in acquiring personal wealth than in the administration of civil institutions. It should be no surprise, therefore, that some unscrupulous Venezuelans have made enormous fortunes there recently.

The Venezuelan slur for the beneficiaries of this 21st Century chaos is “ Boliburgueses” or “Bolichicos.” A rough English translation of the words from the Spanish would be “Boligarchs,” and “Young Boligarchs,” for the new oligarchy that always accompanies revolutions allegedly carried out in the name of the exploited.

In a free economy, like ours, an entrepreneur can accumulate, after much effort and competition, a multimillion-dollar fortune if he or she can create a product or service that people are willing to buy. For example, according to Forbes Magazine, the founder and former CEO of Yahoo, Jerry Yang, has a fortune estimated at $1.2 billion while Aubrey McClendon, co-founder of Chesapeake Energy, the second-largest U.S. natural gas producer, has a fortune estimated at $1.1 billion. No reasonable person in the United States would shun those successful executives and others even more prosperous — for example, Microsoft’s Bill Gates, Amazon’s Jeff Bezos, or the late Apple founder Steve Jobs.

In Chávez’s Venezuela, however, a politically favored group (some with no previous experience in complex sectors such as energy and finance) were able to accumulate, sometimes in four years, fortunes that allow them to purchase luxury mansions in the U.S., extravagant estates in Europe, the costliest private jets and automobiles, exceptional racehorses and more.

The exact amount of the fortunes is impossible to estimate, since they were obtained illegitimately and are being hidden by witting or unwitting bankers, mostly overseas.

How does this affect the United States and why should we care?

Because most of the culprits live in or come regularly to this country. They do not pay U.S. taxes on most of their wealth because they only bring in the “few” millions required to maintain their profligate lifestyles. They use U.S. banks to move money and to maintain their extravagant properties. They are aided by prominent public relations consultants, law firms, “private investigation” agencies and tax specialists that help clean up their image and protect their assets but that also intimidate those who might expose their clients.

To cover their tracks and attempt to enjoy the privilege of living in our country, some Boligarchs have launched lawsuits against honest Venezuelan businessmen in American courts. The purpose is to create a smokescreen to hide behind, and prevent the U.S. government from expelling the real offenders. Accustomed to the arrogance of power in their country, they believe that money trumps the law.

Some of their lawyers send threatening letters to journalists and news outlets, to block negative reports about their clients. Apparently, this is what one does when the major cause of the country’s destruction rests on one’s shoulders.

It is essential to point out that the majority of Venezuelans who have come to our shores seeking refuge are honest victims of the Chavista kleptocracy.

Merely having made money in Venezuela does not make one dishonest.

As for the term “Boligarchs,” Venezuelans refer to those who have wittingly benefited from the looting of their nation, who have amassed fortunes exceeding $1-2 billion, in many cases, from illegitimate awards of government contracts, from kickbacks and other gifts to government officials and from other unethical and immoral activities.

The destruction of Venezuelan society is the result of the Venezuelans’ own actions: Those that for the past 14 years have governed by failed policies based on Marxist ideology and class hatred. Those who did not dare speak out in time against the authoritarianism and thievery of Chávez and his cronies. And those who disregarded any sense of morality and instead exploited the absence of the rule of law to build huge fortunes on the backs of their fellow countrymen.

The United States does not bear the responsibility for the Venezuelan tragedy. But we would be complicit if we remained silent to the looting, especially when we know where much of the money is, and that many of these looters are today enjoying the peace and security that the rule of law underpins in our country.

The U.S. government must stop providing refuge to Chávez’s business partners in the United States. Federal officials know who they are.

Otto Reich is a former assistant secretary of state for Western Hemisphere Affairs and U.S. ambassador in Venezuela. Twitter: @OttoReich

Ezequiel Vazquez-Ger is a member of the nonprofit organization Americas Forum for Freedom and Prosperity. Twitter: @Ezequielvazquez

Los socios de Hugo Chávez en Estados Unidos

POR OTTO REICH Y EZEQUIEL VÁZQUEZ-GER | EL NUEVO HERALD

Screen Shot 2013-03-03 at 10.33.19 AMVenezuela se sumerge cada día más en una tragedia política y económica de magnitudes catastróficas. La escasez azota a toda la población. En las góndolas de los supermercados a veces no se encuentra ni leche, ni aceite ni harina. La tasa de homicidios continúa batiendo récords cada año. El país está gobernado por personas que han sido designadas “capos de la droga” por el gobierno americano. Sin embargo, dentro de este contexto, existe un pequeño grupo de personas, comúnmente llamados boliburgueses –o bolichicos, en su versión joven– que han logrado inexplicablemente crear fortunas de magnitudes superlativas.

En una economía libre, como la de EEUU, una persona puede acumular, después de mucho esfuerzo y competencia, una fortuna de millones de dólares si logra crear un producto o servicio que la población quiera y compre. Por ejemplo, el fundador y ex-CEO de Yahoo, Jerry Yang, posee una fortuna que ronda los $1.2 mil millones de acuerdo a la revista Forbes. Aubrey McClendon, co-fundador de Chesapeake Energy, la segunda empresa norteamericana más grande productora de gas natural, posee una fortuna estimada en $1.1 mil millones según la misma revista.

Pero que en la Venezuela de Hugo Chávez un grupo exclusivo de personas, algunos de ellos menores de 30 años y sin experiencia previa en sectores tales como el energético, logren en menos de 4 años acumular una fortuna tal que les permita comprar lujosas propiedades en Estados Unidos y fincas en Europa por veintenas de millones de dólares, aviones privados, caballos de carrera, etc., es sencillamente sospechoso. Las fortunas de estas personas son imposibles de estimar sencillamente porque las consiguieron en base a fraudes financieros y cambiarios, y contratos obtenidos del gobierno venezolano sin proceso de licitación alguno, los cuales aún ni ellos ni el gobierno de Venezuela han querido revelar.

Los boliburgueses y bolichicos poseen ciertas características comunes. Casi todos ellos viven o vienen periódicamente a Estados Unidos. Utilizan bancos americanos para mover sus fortunas y poseen millonarias propiedades en el sur de la Florida. Contratan a las mismas consultoras de relaciones públicas, bufetes de abogados, agencias privadas de investigaciones y especialistas en impuestos para limpiar su imagen, proteger sus activos e intimidar a quien se atreva a desenmascararlos. Intentan rodearse de los más respetados lobistas tanto republicanos como demócratas para entrar de lleno en la política de Washington. Crean o forman parte de fundaciones a través de las cuales intentan mostrar su falsa preocupación por Venezuela. En algunos casos incluso financian a ciertos sectores de la oposición venezolana como estrategia para presentarse públicamente como antichavistas, víctimas y no culpables.

Algunos de ellos han decidido denunciar en cortes americanas a venezolanos honestos. Lo hacen con el objetivo de crear una cortina de humo, poniendo sus acciones criminales al mismo nivel que las de gente honrada y evitar así que el gobierno americano les quite el refugio. Siendo prepotentes, creen que el dinero es más poderoso que la verdad. Sus abogados envían cartas intimidatorias a periodistas y medios para bloquear informes negativos. Algunos financian a sectores de la oposición al tiempo que continúan haciendo negocios con el gobierno chavista. Pero lo que seguro no pueden es dormir tranquilos, sabiendo que en sus hombros reposa una de las causas principales de la destrucción de su país.

La destrucción que vive la sociedad venezolana es resultado de sus propias acciones. Lo es, en parte, como consecuencia de aquellos que durante los últimos 14 años han impuesto fallidas ideologías basadas en el marxismo y el odio de clases. Lo es en parte también porque han sido pocos los valientes que se arriesgaron a levantar su voz para intentar frenar el autoritarismo y la cleptocracia del gobierno de Hugo Chávez. Pero en parte también, por culpa de aquellos que prefirieron deslindarse de toda moral y utilizar la falta de Estado de Derecho para construir sus propias fortunas a espaldas de un país entero.

Estados Unidos no tiene por qué asumir responsabilidad alguna por los primeros dos grupos. Pero seríamos cómplices si permaneciésemos callados ante tal saqueo, más aún cuando sabemos que muchos de estos saqueadores hoy disfrutan de la seguridad y generosidad de nuestro país. Estados Unidos debe dejar de proveer refugio a los socios de Hugo Chávez.

Otto Reich (@OttoReich) fue subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos y Embajador de Estados Unidos en Venezuela. Ezequiel Vázquez-Ger (@EzequielVazquez) es miembro de la organización sin fines de lucro Americas Forum for Freedom and Prosperity.

Tags: